JUSTICIA PARA JULIA. NUEVO FEMICIDIO IMPACTA A LA REGIÓN DE AYSEN.

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El día 1 de octubre de 2020 en la ciudad de Coyhaique fue asesinada Julia Mansilla Vargas de 21 años de edad. El femicida sería su primo Cristian Díaz Vargas, de 41 años, quien llevaba dos meses viviendo en la ciudad, proveniente desde Argentina.

El crimen consistió en la violación de Julia, con evidentes golpes que dejaron hematomas y el posterior asesinato producto de decenas de puñaladas, demostrando el ensañamiento y odio misógino del criminal hacia la joven. El sujeto estuvo desaparecido las primeras horas, pero fue encontrado por la policía, rompiendo además los protocolos de confinamiento en una comuna en cuarentena. Fue formalizado por violación y femicidio, decretándose 6 meses de investigación y prisión preventiva.

Radio Humedales ha conversado con mujeres y feministas líderes de Coyhaique, quienes nos han señalado que Julia pertenecía a una familia pobre y vulnerable, de hija de madre y padre sordos, donde ella era la principal intérprete. Lo que nos deja ver cómo la dificultad e injusticia social y de clase, afecta la comunicación de personas sordas en un mundo principalmente de hablantes. No es menor este dato, pues se evidencia la vulneración a un derecho humano básico, como es la comunicación y la información. Ahora, sus padres se han quedado sin su hija y sin su interprete que los conectaba con el mundo hablante.

Compañeras feministas de La Junta, señalan que «de acuerdo a la Comunidad de Sordos de Coyhaique, tanto la madre como el padre de Julia son sordos y esto dificultó las primeras diligencias en buscar justicia para su hija. Ni el hospital, ni el SML, ni el Tribunal de Justicia contaban con intérpretes de lengua de señas para escuchar sus testimonios y recibir información importante sobre la investigación. Nos sumamos al llamado que han realizado para exigir que el Estado garantice el acceso a la información sin ningún tipo de discriminación y se contemplen intérpretes en lenguaje de señas para que entreguen la información en su lengua en estos casos.»

Rosa Cárcamo, dirigente territorial de Coyhaique, reafirma que en la audiencia de formalización no había un traductor de lengua de señas para que sus padres pudiesen entender cómo se lleva el juicio de formalización. Mariza Romero, feminista de la colectiva Rebeldes Australes, también advierte sobre la preocupación que hay entre las colectivas que apoyan la demanda por justicia. Al respecto afirma “yo creo que uno de los problemas es que cuando se venga el juicio se requerirá traductor de lenguaje de señas. En esto necesitamos hacer presión y en exigir que este juicio sea abierto, porque actualmente no todas las personas tenemos acceso a entrar a sala virtual”.

En otro aspecto la Colectiva Feminismo Territorial Cisnes denuncia que los medios de comunicación han dado una pobre cobertura al caso, incluso al inicio hablaron de homicidio y posteriormente sólo cubrieron la noticia de manera superficial, sin darle continuidad hasta el día de hoy. Así mismo Rosa señala que las autoridades tampoco han repudiado el brutal crimen, aun cuando en la región hay una intendenta mujer. Consideran fundamental que esta noticia sea de carácter nacional, para poner la alerta de los crímenes contra mujeres.

Las feministas nos hemos movilizado como hemos podido, a pesar de la cuarentena que dificulta cualquier expresión de protesta. Cuando se dio a conocer el crimen, cientos de personas salieron a la calle a tocar la cacerola, en demostración pública de repudio y dolor por el femicidio, señala Yorka Cheuquian Gallardo, dirigenta mapuche.

Las mujeres y feministas continúan reclamando y exigiendo justicia para Julia, advierten Mariza y Rosa. Algunas de ellas asistieron al funeral de Julia donde pudieron acompañar a la familia y también ofrecerles contención, pero también a si mismas, porque las mujeres, las feministas y la comunidad de Coyhaique está fuertemente dolida por este crimen de horror.

Las colectivas y mujeres que apoyan este caso invitan a generar presión a los medios de comunicación, al sistema judicial para que cuente con una intérprete de señas, para exigir justicia y reparación a la familia y la comunidad. Pues no podemos olvidar que en esta región ya ha habido casos gravísimos de violencia contra las mujeres como fue Nabila Rifo, la niña Florencia, Sara quien usó la legítima defensa; por los cuales necesitamos seguir haciendo memoria, insiste Rosa Cárcamo. Pero también educación y prevención en niñas y niños que viven en una región fuertemente machista y tímida para pronunciarse públicamente en contra de la violencia que afecta a las mujeres y el femicidio, como comenta Yorka Cheuquian.

Se invita también a colaborar económicamente con la familia en la cuenta de Marta Vargas Leiva, cuenta rut del Banco Estado, rut 7.872.906-6, correo: ayseninas.feministas@gmail.com