FÚTBOL Y FEMINISMO. APORTES PARA NO OLVIDAR

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Por Sofía González Miranda y Aline Richards Romero. Santiago, Barrio Yungay.

A partir de la Copa Libertadores Femenina 2020 (aplazada debido al covid-19) nuevamente pudimos reflexionar sobre una serie de situaciones propias del fútbol desde aspectos técnicos hasta cuestiones a mayor escala, por ejemplo, cómo se enmarca el fútbol femenino a nivel nacional. Empecé a hacer memoria de esta “nueva” importancia del fútbol femenino y todo lo que le rodea, hinchada, mujeres, fichajes, jugadoras, medios de comunicación, columnas de opinión, periodistas deportivos, copuchas etc. y es que no podemos negar que este interés en parte se debe al feminismo o feminismos -en nuestra opinión se lo debe todo-.Nos hace pensar que acá hay una alianza que no se debe desconocer y espero que en un futuro podamos hablar libremente de fútbol y que no sólo se relacione a una práctica de varones, o cuando la selección femenina gane algo importante, tal como aludió hace unos días la seleccionada nacional Daniela Pardo tras las clasificación de la roja a los juegos olímpicos TOKIO 2020 “Que nunca más me digan que no se puede, que no es de niñas, que se ve feo…”

El feminismo como corriente ideológica, ética, política, social y cultural ha podido calar en la mayoría de la población y no sólo a las mujeres, como se suele pensar y categorizar. Es así que a partir del partido Santiago Morning vs Corinthians durante la copa libertadores 2020 nos fijamos en la camiseta de la equipa chilena y nos dimos cuenta de sus colores, auspiciadores, logos, confección etc. Inmediatamente nos preguntamos¿por qué las mujeres llevan los colores de la bandera LGTBIQ+ en sus números? ¿sucede eso en la indumentaria de equipos de varones? ¿el feminismo tiene alguna relación con la apertura de espacio que históricamente se situaron como masculinos y no lo eran?. A continuación algunas reflexiones.

Para empezar debemos situarnos en un contexto histórico futbolístico femenino y en nuestra retina se presenta inmediatamente, como un espasmo, el año 2018 -un año que a nivel social nadie olvidará, nunca- la selección de Fútbol Femenino tuvo un importante papel al disputar la Copa de América Femenina 2018 en Chile donde demostró un gran nivel que durante décadas no habíamos visto. En esta gran actuación la selección de fútbol obtuvo un gran segundo lugar disputando la final con Brasil y su capitana histórica, Marta como líder del equipo. Este hecho les permitió obtener un cupo por primera vez al mundial Femenino 2019 a disputarse en Francia, que para la selección chilena no sería fácil, quedando en la primera fase de grupos con EE.UU -mejor equipo a nivel mundial en fútbol femenino, además campeón de la copa mundial 2019- Suecia y Tailandia. El partido disputado entre Tailandia y Chile, lo vivimos de una manera nunca antes vista, el equipo necesitaba una diferencia de tres goles que le permitiría clasificar por primera vez en la Historia la segunda vuelta. El país se paralizó, por las ventanas escuchamos los alientos de ánimo de un departamento a otro, gritos iban y venían, algo importante estaba pasando para que las muchachas de la selección femenina detuvieran un rato este país, la mal llamada rojita, no era más que la ROJA femenina de fútbol, una vez más. Sólo como dato, el que Chile obtuviera el segundo lugar en la copa américa 2018 le permitía optar al repechaje de los juegos olímpicos TOKIO 2020.

Ahora bien, ¿dónde está el feminismo en esta Historia?. Sucede que históricamente las mujeres son situadas en el fútbol en la década de los 80’s y 90’s -tenemos la convicción e intuición que antes-. Dictadura y postdictadura para nosotras las mujeres fueron tiempos llenos de atrocidades y violencia a manos de militares y los aparatos represivos del Estado. El feminismo en esta época comienza a gestarse desde un grupo de mujeres que en sus proclamaciones hicieron referencia a la “Democracia en el país y en la casa” aludiendo claramente que en el espacio privado las mujeres vivíamos una doble opresión, la jornada laboral y también la jornada doméstica, aumentando la brecha -histórica-   de inequidad. Para las mujeres situarse en un contexto sociopolítico tan profundo como el vivido en el 73’ conllevo a una serie de consecuencias y reflexiones, entre estas problematizar sobre las dinámicas que el patriarcado estaba generando en las formas de vida tales como, la violación sistemática a los DD.HH donde el cuerpo de las mujeres era el primer territorio de castigo. La reorganización por parte de activistas, colectivas, individuas fue el puntapié inicial, y es que luchar por la autonomía, la conciencia, la precarización laboral y tomar partido en los temas de interés se hace incipiente.

Mientras que en los 2000 las mujeres nos enfrentamos a otras problemáticas, y es que hubo una institucionalización de las demandas y organizaciones que volcaron al feminismo tibio en su orgánica, burocrático en su procedimiento para luego enfrentarse a la traición de esta institucionalidad y clase política en general, una vez más. Nuevamente las mujeres comenzaron a levantar demandas desde los territorios, donde el ABORTO fue una de las más escuchadas y visibilizadas, las mujeres precarizadas nos estabámos muriendo tras la nula respuesta del Estado marcando nuevamente otras aristas de la desigualdad. Se entendió poco la importancia de tener decisión sobre nuestros cuerpos, tal cual como sucedió hace 20 años atrás, estábamos siendo -una vez más- asesinadas y violentadas sólo por el hecho de ser mujeres.

El fútbol y el feminismo poseen una alianza -quizás invisible- donde las nuevas generaciones de mujeres por fin están comprendiendo la importancia de abrir espacios que antes eran categorizados solo “como una cosa de hombres” la masculinidad y el patriarcado ha intentado históricamente invisibilizar a las mujeres y sus potencialidades. Sin embargo, hoy podemos dar cuenta como los espacios eternamente cerrados o estigmatizados comienzan abrirse debido a que el feminismo salió a la calles masivamente – “ahora que si nos ven, abajo el patriarcado que va caer, arriba el feminismo que va a vencer-”. Es verdad que a partir del 2018 comienza una gran revuelta feminista dentro de espacios universitarios, en la masividad, en las marchas y el uso de consignas históricas (lo personal es político, las herramientas del amo no desmantelaran la casa del amo1, etc). pero sería poco ético situar al feminismo en Chile a partir del 2018, sería desconocer a miles de mujeres, lesbianas, activistas y organizaciones en los diversos territorios. En julio la selección de fútbol se despidió y en Octubre Chile despertó, y las mujeres nos volcamos nuevamente a una rebelión pública.

En este sentido las mujeres hemos sido capaces de tomar conciencia de todas las desigualdades que el sistema patriarcal y capitalista ha ejercido. El fútbol ha sido un espacio que hemos deconstruido o por lo menos hacía allá vamos, ojalá ya no existiera ese prejuicio, la mirada punitiva hacia las/les niñas/es que deciden jugar a la pelota como nos pasó a quiénes fuimos niñas en los 90´s y preferimos el buzo, short y zapatillas por sobre todo. Cada día nos estamos organizando para construir más espacios horizontales y equitativos, donde jugar no sea un ejercicio incómodo ni siempre competitivo, donde asistir al estadio no sea motivo de acoso, donde el estadio sea un espacio seguro, libre de cánticos y violencia machista, donde existan más posibilidades y oportunidades para aquellas que decidan jugar fútbol de manera profesional -una tarea aún pendiente-, donde la brecha salarial y precarización laboral en el fútbol femenino sea un tema que movilice, que se cuestione, que sea visible. Las mujeres futbolistas tenemos mucho que aportar a este campo, desde la garra y coraje, desde la política, desde lo técnico, desde la ética futbolística, desde las organizaciones. Somos mujeres que nos gusta jugar al fútbol porque “la pelota también es mi amiga, mi compañera.”

1 “lo personal es político” ensayo de Carol Janish, 1969. “Las herramientas del amo no desmantelaran la casa del amo” frase de Audre Lorde, 1984.